Un baño en las playas fluviales del río Negro cerca de Manaus.

El fascinante contraste entre la blancura impoluta de la arena de las playas fluviales del río Negro y el color oscuro de sus aguas es la suprema expresión de la belleza de este entorno, visualmente tan distinto a la imagen típica de una playa del Mediterráneo o del Caribe. El horizonte no es distante, ya que divisamos perfectamente la otra orilla. Pero ahí no se acaban las diferencias; la forma y el tamaño de las playas de la cuenca amazónica cambian constantemente, siguiendo la danza de los ritmos naturales de las aguas fluviales.